La pornografía describe a los materiales (imágenes, videos o esculturas), que representan actos sexuales y tienen como objetivo provocar excitación. Es un género muy exitoso en el cine, la fotografía, la literatura y el mundo de las revistas. En los últimos años ha tenido un gran auge la telefónica y la que se encuentra en internet.

Según la intensidad de las imágenes, se divide en:

  • Softcore: no se muestran escenas de sexo explícito ni acercamientos a genitales
  • Mediumcore: se exhiben los cuerpos desnudos en situaciones y posturas eróticas (las imágenes de las revistas para mayores de edad)
  • Hardcore: se retratan escenas de actos sexuales, hay primeros planos de los genitales

Es una creencia común que los hombres son los principales consumidores de porno, sin embargo estudios demuestran que también las mujeres disfrutan de este género. Un análisis del sitio TopTenReviews señala que más de 9 millones de mujeres acceden a sitios de pornografía en internet al mes.

En lo que sí se muestra una diferencia significativa es en la forma que tienen ambos sexos de relacionarse por ejemplo con las películas porno. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Montreal en Canadá concluyó que mientras ellos prefieren ir directamente a las escenas de sexo utilizando la opción de avance rápido, ellas sí ponen atención a la historia (si es que la hay) y eligen ver la cinta completa. El mismo trabajo encontró que los solteros buscan dos veces más pornografía en internet que los que viven en pareja.

¿Adicción al porno?

De manera similar a lo que sucede con los adictos a sustancias, los adictos al porno son propensos a reemplazar relaciones importantes y compromiso con su “droga” de elección: la pornografía. Tienden a aislarse de los otros y el estigma moral que existe sobre el género provoca dificultad en sus relaciones afectivas. El Instituto Sexual Recovery señala que la adicción al porno puede incluir:

  • Incapacidad para frenar el comportamiento compulsivo de consumo de porno, aún cuando se lleven a cabo intentos por hacerlo
  • Enojo e irritabilidad si se les pide que dejen de consumirla
  • Esconder o tratar de mantener en secreto todo o parte de su material pornográfico
  • Vivir una doble vida
  • Continuar con la conducta a pesar de consecuencias en sus relaciones o trabajo
  • Invertir más tiempo del deseado en actividades relacionadas
  • Si tú o alguien que conoces tiene síntomas de adicción al porno, es importante recurrir a un profesional. Existen organizaciones, sexólogos y psicólogos especializados en el tema.

En artículos posteriores hablaremos más sobre la pornografía.