Gert Holstege es un neurocientífico holandés que lleva varias décadas estudiando el orgasmo. De experimentos con gatos a finales de los setenta a escáneres cerebrales con humanos a lo largo de este siglo, este investigador de la Universidad de Groningen asegura haber encontrado el área cerebral responsable del orgasmo.

A diferencia de lo que se pensó por años, el orgasmo no provoca una gran activación cerebral, si no todo lo contrario. Es algo similar a un apagón como el que sucede con un pase de heroína. Holstege reclutó a un grupo de voluntarios diestros, a los que conectó escáneres cerebrales mientras eran estimulados por sus parejas hasta alcanzar el clímax. Cuando los hombres y mujeres participantes eyacularon o lograron el orgasmo, se activó la zona izquierda de un área en el tallo cerebral conocida como tegmento pontino dorsolateral.

El estudio holandés, publicado en Journal of Sexual Medicine, señala que esa misma área cerebral es la encargada de la micción. Estas funciones se relacionan ya que en ambas intervienen la secreción de fluidos y los órganos pélvicos. Otro dato que destaca la investigación es que esta parte del cerebro no es exclusiva de los humanos ya que también se ha observado en felinos.

Si bien el trabajo de Holstege nos proporciona más información sobre el orgasmo, este sigue siendo un gran misterio para la ciencia. Después de décadas de investigación y pruebas en laboratorio solo se han podido descubrir unas cuantas cosas, entre ellas:

  • Experimentar orgasmos con regularidad ayuda a la salud cardiaca y a disminuir las posibilidades de experimentar cáncer de próstata.
  • El orgasmo ayuda a reducir el dolor menstrual, de espalda y de cabeza. Es un calmante natural.
  • Durante la excitación, la temperatura en los genitales aumenta hasta 2 grados.
  • Un orgasmo puede curar el hipo.