Clásico: estás mandando un tuit acerca de las nominaciones de Cuarón por su trabajo en Gravity, te llega un Whatsapp de tu mamá para que no se te olvide recoger tus chones de la lavandería, sigues pensando qué filtro le vas a aplicar a tu café de Starbucks para subirla a Instagram mientras stalkeas el viaje a Cancún de tu ex con su nueva pareja en Facebook, y en la otra pestaña buscas opciones de trabajo en el extranjero y lees un artículo que habla acerca de las ventajas de la adopción animal.

¿Te suena familiar? Entonces, ¡ten cuidado! Toda esta hiperactividad digital podría estar estimulando y disparando tu síndrome de dispersión de atención por los cielos.

No cabe duda que como sociedad estamos expuestos a cientos de impactos con información nueva acerca de muchísimos temas a cada momento. La cuestión aquí es si realmente estamos preparados para digerir y procesar todos estos datos a una velocidad supersónica y seguir funcionando correctamente en nuestra vida cotidiana.

¿Podría provocarnos daños psicológicos la sobreexposición a estas tecnologías?

El académico y coordinador de la Maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), Eduardo Quijano, opina que efectivamente, la necesidad de estar “siempre conectado” y consultar excesivamente las actualizaciones de tus redes sociales puede detonar una serie de síntomas que activen o estimulen el desarrollo del síndrome de dispersión de atención, especialmente en personas jóvenes que han adoptado como una nueva condición cultural la también llamada “super conectividad”.

Si padeces algunos de los siguientes síntomas, podrías ser candidato a sufrir dispersión de atención:

  • Te cuesta trabajo prestar atención a los detalles y organizarte en tus actividades.
  • Presentas omisión o desagrado para tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.
  • Distracción frecuente y/o dificultad para concentrarse en la escuela o en el trabajo.
  • Eres sumamente impaciente e inquieto (y con el tiempo va empeorando).
  • Sientes temor al permanecer desconectado si olvidas el celular o se te acaba la batería.
  • Tu capacidad de retención (cuando lees un libro, por ejemplo) ha disminuido drásticamente

No es casualidad que el número de accidentes automovilísticos ocasionados por el uso del celular siga aumentando. Está comprobado científicamente que el cerebro humano es incapaz de concentrarse en más de una cosa a la vez.  ¿A dónde crees que se va tu atención si mientras manejas, te llega un mensaje de tu pareja diciendo “tenemos que hablar”?  Desconecta un poco de tu vida “digital” y reconecta con tu vida en el plano real. ¡Es bueno para la salud!

Colaboración de: @ChrisLejarazu