No son pocos los estudios que han mostrado los múltiples beneficios de usar juguetes sexuales y cada vez son más los sexólogos y médicos que los recomiendan. Ya sea solos o en pareja, pueden contribuir a mejorar el desempeño sexual, aumentar la complicidad de la pareja, e incluso mejorar la salud. Ya sabemos que el orgasmo ayuda a liberar estrés y tensión, que son responsables de muchos padecimientos. Pero, ¿son tan inofensivos como parecen?

Si sigues las instrucciones de uso y cuidas su higiene, lo más probable es que no tengas mayores complicaciones con alguno, si no lo haces, puedes terminar en el hospital gracias a un accidente sexual relacionado con un juguete. Investigadores de la Universidad de Alabama analizaron los registros de Urgencias de un hospital y encontraron que entre 1995 y 2006:

  • 6799 personas necesitaron asistencia médica por un incidente  relacionado con un juguete sexual
  • La mayoría eran hombres.
  • Los involucrados eran:
  • 74% vibradores
    • 13% dildos
    • 2% anillos para el pene
    • 11% otros
  • las áreas afectadas fueron:
    • 78% el ano o el recto,
    • 18% la vagina o el pene
    • 4% otras

Mientras su uso no se vuelva compulsivo y no haya daño a uno mismo o a terceros, los sex toys pueden ser un gran complemento en una vida sexual sana. Aunque no todos son tan inocuos como podrían parecer. Como su uso es un tema que de alguna forma continúa siendo tabú, la industria no está bien regulada y en la fabricación de muchos sex toys se utilizan materiales que pueden ser dañinos para la salud. Un ejemplo de esto son los ftalatos, productos químicos industriales también llamados pastificantes, a los que se ha relacionado con cánceres, infertilidad y deformaciones genitales. Antes de comprar algún juguete busca en la caja la leyenda phthalate free (libre de ftalatos).