“A las mujeres que conviven mucho, la regla les llega al mismo tiempo”

Es probable que hayas escuchado (y repetido) muchas veces esta frase. Es probable incluso que, si eres mujer, hayan pasado periodos de tiempo en que efectivamente, tu menstruación y la de las mujeres cercanas (madre, hermanas, amigas), haya coincidido. ¿En verdad sucede? ¿Hay una explicación científica a esto? 

En 1971, Martha McClintock de la Universidad de Chicago, realizó un estudio del que concluyó que el ciclo menstrual tiende a coordinarse. Propuso además que las responsables de ello serían las feromonas, químicos que liberan algunas plantas y animales (aún no se sabe si los humanos), que buscan provocar un comportamiento específico en otros individuos. Desde entonces el fenómeno de la sincronización del periodo es conocido como el efecto McClintock y la idea se ha popularizado.

En las 4 décadas que han transcurrido desde entonces, se han realizado cientos de investigaciones sobre el tema y varias revisiones al trabajo de McClintock. La mayoría han coincidido en que esta sincronización no existe y en los experimentos de McClintock hay errores metodológicos. Pero, hay ocasiones en qué  en verdad sucede. ¿Por qué?

La explicación a la coincidencia no es biológica, es matemática. La duración del ciclo oscila entre los 21 y 35 días por lo que es normal que con el paso del tiempo, los ciclos de dos mujeres que conviven mucho terminen emparejándose. Esto puede extenderse por algunos meses, pero es probable también que vuelva el desfase. Además, hay diversos factores que influyen en la extensión del ciclo como el estrés, los cambios hormonales, medicamentos, edad, etc.

Algunos investigadores proponen que si dos mujeres se exponen a las mismas horas de luz y llevan un estilo de vida similar, podrían tener ciclos más o menos sincronizados. Esto se debería a factores externos y no hormonales por lo que hasta ahora no ha sido posible probar el efecto McClintock y la idea de la sincronía menstrual cae en la categoría de leyenda urbana.