La sexualidad es una de parte fundamental de la naturaleza humana y es también una fuente de gran placer…aunque no para todos. Por extraño que parezca, hay personas que no solo no disfrutan del sexo sino que también le tienen aversión. El temor a las experiencias sexuales puede darse cuando se padece alguna disfunción sexual como anorgasmia, vaginismo, dificultad para alcanzar una erección, etc. En la mayoría de los casos, una vez resuelta la disfunción, el deseo regresa y la vida sexual vuelve a la normalidad. Existe también un miedo irracional a lo relacionado con el sexo que puede tener otras causas y es un impedimento para gozar de una sexualidad plena.

Existen dos modalidades de fobia sexual:

  • Focalizada: cuando se concentra en algo específico como el sexo oral, los genitales, las secreciones, etc.
  • General: cuando se desprecia todo lo relacionado con el sexo al grado de que las imágenes o películas con contenido erótico también les causan un profundo malestar.

La fobia sexual puede presentarse desde edades tempranas (debido a una educación sexual no clara, o a ideas preconcebidas negativas sobre la sexualidad) o después de un evento específico (una mala experiencia en la cama, una violación, un problema hormonal o cualquier situación sexual que genere mucho estrés). Existen los que logran superar la ansiedad inicial y alcanzan una relajación suficiente para incluso disfrutar la relación pero también hay los que no pueden lidiar con las situaciones sexuales y hasta somatizan el problema llegando a experimentar dolores físicos intensos, nauseas y vómitos.

Por razones como vergüenzamiedo al juicio negación, muchas personas que experimentan una fobia sexual la padecen en silencio y no buscan ayuda. Mantenerse virgen durante toda la vida o conseguir una pareja con ideas sobre el sexo que no los hagan sentir “en peligro” (pensar que el sexo solo es para la procreación o que es algo sucio), pueden ayudarles a sobrellevar su aversión. Sin embargo, un tratamiento psicológico puede ser muy benéfico ya que con ayuda de un terapeuta podrían trabajar los asuntos que dieron pie a la fobia o simplemente entender que el miedo es irracional.