¿Cuántas horas trabajas al día? ¿Vives con angustia porque no sabes si llegarás a fin de mes? ¿Qué tipo de alimento le das a tu cuerpo? ¿Te ejercitas con regularidad? Vivimos en una época en la que reina la prisa, el trabajo es mucho, el sueldo es poco y nos olvidamos de nosotros mismos. Dejamos que nuestra salud física, mental y emocional se deterioren. Descuidamos nuestra parte social y espiritual y lamentablemente la factura llega tarde o temprano.

El estrés, la obesidad, la vida sedentaria, las adicciones y las infecciones de transmisión sexual, están asociados a cientos de padecimientos diferentes que terminan con la vida de millones de personas cada año. Tú puedes evitar ser parte de esas estadísticas si llevas a cabo algunas acciones para cuidarte.

Para el autocuidado físico lo ideal es hacer ejercicio con regularidad, vigilar tu alimentación, consumir suficiente agua, alejarte del tabaco, el alcohol y otras drogas y dormir lo necesario. Para la parte psicológica y emocional aprender a encontrar los detonantes del estrés, la ansiedad y el enojo; combatir la negatividad y darte el tiempo para atravesar los periodos de duelo cuando pierdes a alguien. Promueves el autocuidado social cuando te das el tiempo de convivir con las personas que quieres. La parte espiritual, no importa si eres o no religioso, puedes trabajarla a través de la oración, la meditación y la contemplación para encontrar el sentido de tu vida.

El cuidado integral de tu salud te llevará a tener una mejor calidad de vida y a reducir el riesgo de sufrir enfermedades como diabetes, varios tipos de cáncer o padecimientos cardiovasculares. Si no tienes claro por dónde empezar o en qué áreas de tu vida necesitas trabajar más, responder a estas preguntas puede darte una pauta a seguir:

  • ¿Qué actividades me hacen sentir pleno y feliz? 
  • ¿Creo que mi vida tiene un propósito? 
  • ¿Qué personas me ayudan a ser mejor? 

Recuerda que tu salud es tu responsabilidad y si no te cuidas, nadie lo hará por ti.

Y tú, ¿practicas el autocuidado?