“La música mueve corazones” bien podría ser el título de una novela rosa o de una película de Hollywood pero ¿de una verdad científica? Todo parece indicar que también.

Investigadores de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, observaron un fenómeno muy peculiar entre los integrantes de un coro: cuando están cantando, sus corazones se sincronizan de tal manera que el pulso de los vocalistas aumenta y disminuye al mismo tiempo. Para llegar a esta conclusión, registraron el ritmo cardiaco de 15 estudiantes de 18 años mientras entonaban tres piezas distintas. Lo interesante es que, más allá de ser una situación curiosa, resulta benéfica para su salud.

El responsable del estudio, un neurocientífico y cantautor llamado Björn Vickhoff, recuerda que la longitud de las frases de una canción va conduciendo la respiración. Esta se vuelve más lenta y profunda. Acoplar el ritmo cardíaco a esa lentificación, ayuda a la función cardiovascular y produce un efecto calmante.

Además, este trabajo que es parte de un proyecto llamado Las partituras del cuerpo, propone que cantar al unísono también provoca que las emociones se sintonicen. Los estadios de fútbol en los que se entonan los himnos nacionales o de cada club, las ceremonias religiosas, los desfiles militares, etc. son algunos ejemplos de que los cánticos contribuyen a fomentar la solidaridad del grupo.

Los resultados de la investigación podrían tener aplicaciones prácticas al utilizar el canto para ayudar a reducir el dolor, aliviar la ansiedad y/o aumentar la motivación.

Y tú, ¿disfrutas cantar con otros?