Se dicen muchas cosas sobre la carne roja: “que las sociedades que la comen son más agresivas, que el proceso de digestión es complicado, que deja toxinas en los músculos, etc…” y lo cierto es que las investigaciones más recientes, no ayudan mucho a su reputación.

Uno de los estudios, realizado por especialistas de la Clínica Cleveland, en Estados Unidos, encontró que la L-carnitina, compuesto abundante en la carne roja (y que por cierto, es común que se utilice en bebidas energéticas), es metabolizado por las bacterias que viven en el tracto humano y transformado en TMAO, un metabolito que está asociado a la arteriosclerosis y otras enfermedades cardiovasculares. Además, según concluyó el estudio, a mayor L-carnitina, más cantidad de bacterias y por lo tanto más TMAO. Por ello las personas que consumen con regularidad carne roja, son más propensas a padecer enfermedades del corazón.

Lo anterior ya había sido propuesto por investigadores de la Universidad de Harvard, que ya presentaron los resultados de un macro estudio (más de 120 mil participantes durante 20 años), con noticias poco alentadoras para los carnívoros de hueso colorado: el consumo excesivo aumenta el riesgo de morir por cáncer o enfermedades cardiovasculares.

Este análisis está precedido por otro cuyos resultados se publicaron en la American Journal of Clinical Nutrition en 2011, que concluía que los adultos que comen mucha carne roja tienen 19% más de probabilidades de padecer cáncer de riñón.

Los profesionales detrás de estas investigaciones recomiendan que la ingesta diaria no sea mayor a 70 gramos.

Es importante saber que la carne roja es una buena fuente de proteínas y hierro, por eso si decides limitar su consumo debes sustituirla por alimentos que te brinden ambos nutrientes. Algunos de ellos son:

  • Pescados y mariscos
  • Espinacas
  • Quesos
  • Lentejas
  • Cacahuates
  • Soja
  • Almendras
  • Frijoles

Otro tema controversial sobre la carne roja son las condiciones en las que sacrifican a las vacas. Te dejo un video sobre ello.