Una gran paradoja de nuestra época es que a pesar de vivir en un mundo hiperconectado, aún enfrentamos dificultad para comunicarnos con efectividad. Tenemos un amplio abanico de tecnologías disponibles y sin embargo es común tener malentendidos con nuestros padres, hermanos, amigos, parejas, hijos, etc.

El concepto de comunicación efectiva, muy utilizado en el ámbito empresarial, se refiere a que emisor y receptor codifican el mensaje exitosamente y lo entienden. Los psicólogos organizacionales desarrollan técnicas y herramientas para incrementar el trabajo en equipo, pero que también podemos aplicar como individuos. El éxito de cualquier relación, ya sea profesional o personal, depende en gran medida de la calidad en la comunicación.

-Me dijiste que no querías ir.

-Porque pensé que estabas cansado, pero la verdad es que sí quería.

-Mi mamá siempre me dice que a la 1, pero no pasa nada si llego a las 4.

-¿Ah sí? Pues tú eres un $”%&/#%.

En su libro “Las 17 leyes del trabajo en equipo”, John Maxwell propone que la efectividad de la comunicación se resume en tres grandes Cs:

Claridad.

Expresa lo que en verdad quieres decir (para ello es necesario tenerlo claro tú). Utiliza palabras que tu interlocutor entienda y proporciona toda la información necesaria para darle contexto a tu mensaje.

Coherencia.

Las personas que cambian de parecer cada cinco minutos, o que no son consistentes entre lo que dicen y lo que hacen, pierden credibilidad. Si quieres que tu mensaje se entienda, sosténlo.

Cortesía.

El respeto es un pilar fundamental en cualquier relación sana. La agresión provoca cerrazón. Si quieres que te escuchen, exprésate de forma amable.

Y tú, ¿te comunicas efectivamente?