Te enoja pero no lo puedes resistir. Llegó otra vez la necesidad de comer (consumir). Intentas dejar de pensar en ello pero no puedes, la obsesión te gana y casi sin darte cuenta estás llamando al repartidor de pizza (dealer). Tocan a tu casa y prácticamente en estado de trance devoras, sin disfrutar, hasta la última migaja (te inyectas, inhalas o fumas todo el paquete). Aparece el alivio pero es efímero, la pesadez (el subidón) te marean y corres al baño a vomitar (buscas un toque de mota o una cerveza que te “nivele” y “ayude a bajar”). Poco tiempo después, levantas el teléfono de nuevo…

Las similitudes entre la bulimia nerviosa y la dependencia a las drogas son muchas. Un artículo de especialistas de la Escuela de Medicina Tuff, publicado en Journal of Clinical Psychofarmacology, propone que las personas que padecen dicho trastorno de la alimentación y/o son adictos a alguna sustancia:

  • Asocian su urgencia por consumir a determinados lugares o situaciones.
  • Después del consumo perciben un alivio que refuerza el comportamiento compulsivo.
  • Experimentan pérdida de control antes y durante el consumo.
  • Presentan síntomas de abstinencia similares (ansiedad, dificultad para dormir, urgencia por volver a consumir).
  • Desarrollan tolerancia (personas con bulimia han confesado que la cantidad de comida necesaria para aliviar la ansiedad aumenta con el paso del tiempo).

Diferentes estudios han encontrado que se activan las mismas áreas del cerebro cuando surge la necesidad imperiosa de consumir en bulímicos y adictos. Las drogas y los alimentos dulces (consentidos de los que padecen bulimia nerviosa), elevan el nivel de dopamina en el cerebro, neurotransmisor que regula actividades en las zonas asociadas a la recompensa, el humor, el sueño y el aprendizaje, entre otros.

Por lo anterior, no es sorprendente que varias personas con bulimia nerviosa también generen adicción a las drogas.

Te dejo una animación.