Basta que tengan un malestar estomacal para que sospechen que se trata de cólera. Si te duele la rodilla, a ellos también. Conocen la vida privada de la secretaria del médico porque acuden al consultorio con regularidad. Seguramente conoces alguien así. Son los llamados hipocondríacos.

Las personas que sufren hipocondría, insisten en que se les realicen pruebas innecesarias y están convencidas de tener un padecimiento que el médico no ha diagnosticado. A menudo se enojan con los especialistas por no reconocer sus síntomas y algo peligroso: consumen fármacos que NO necesitan.

Se calcula que 1 de cada 20 estadounidenses padece hipocondría. Algunos especialistas piensan que la constante exposición a mensajes sobre enfermedades en programas de prevención gubernamentales y en los medios de comunicación, podrían impactar de forma significativa en la psique de algunos provocando que desarrollen un estado de alerta constante y en ocasiones comiencen a “experimentar” los síntomas de algún padecimiento.

Aunque muchas veces suelen ser objeto de burla o parece que lo hacen por llamar la atención (aunque en parte sea cierto), las personas hipocondríacas padecen una angustia real y no pueden controlar sus miedos y preocupaciones. Si no es tratada a tiempo, puede tener consecuencias graves como el desarrollo de dependencia a medicamentos y problemas laborales o familiares por la dedicación excesiva a buscar remedios para su salud. Si tú o alguien que conozcas presenta síntomas de hipocondría, esos consejos podrían ayudar:

Aléjate del Doctor Google.

Si te duele la cabeza y buscas en internet enfermedades relacionadas, pueden encontrar que el dolor es síntoma de una jaqueca o de un tumor cerebral. Muchas veces no se revisan con cuidado las fuentes de las que procede la información. Los foros y blogs, aunque proporcionen información verídica (lo cual muchas veces no sucede), no son autoridades capacitadas para emitir diagnósticos.

No te automediques. 

Los médicos estudian muchos años para poder recetar determinados fármacos para determinadas dolencias y lo hacen basándose en el historial clínico individual de cada paciente. La medicina que ayudó a tu tía Juana, no tiene que funcionar contigo de la misma manera. Además, corres el riesgo de ingerir medicamentos a los que seas alérgico o que te ocasiones efectos secundarios graves.

No vayas de médico en médico.

Si el doctor no logra dar con tu enfermedad, tal vez es porque no la tengas. Cada médico tiene su propia técnica y necesita llevar a cabo exámenes antes de realizar un diagnóstico. Visitar diferentes especialistas significa someterte a pruebas y procedimientos muchas veces innecesarios. Ojo, si te han diagnosticado algo y quieres una segunda opinión, no hay nada de malo en requerirla.

Busca un terapeuta.

La terapia cognitivo-conductual ha mostrado ser muy eficiente para tratar la hipocondría, con ella podrás aprender a desarrollar métodos para manejar esos síntomas y a reconocer qué es lo que los provoca.

¿Conoces algún hipocondríaco?