Si ese día, sin más, pillaste las tijeras o entraste en la peluquería y dijiste eso que siempre habías deseado; “¡Hazme lo que quieras! “…. ¿no estarás pasando una crisis, dificultad o cambio importante en tu vida?
Crisis personales, de pareja, de los 40, laborales, familiares, religiosas, económicas y las existenciales tipo ¿a dónde vamos?¿de donde venimos?¿por qué no soy feliz?¿Qué voy a hacer con mi vida?. Sí, crisis vitales hay muchas pero ¿sabes cuál es el top ten?, ¡las crisis de pareja!. O están claramente asociadas a la relación de pareja (como el tener hijos o no, las relaciones sexuales o plantearse el matrimonio) o se deben a la ruptura de esta, y es aquí precisamente donde sube el cambio de look como la espuma.
Esta leyenda urbana es tan sólida que cuando se dice “Fulanita terminó con Fulanito“, ya se pregunta, “Anda! ¿y qué se hizo en el pelo?“. Hay quien dice buscar sentirse mejor, que es como un ansia de renovación, de comenzar de nuevo, autoafirmarse o eliminar la mala vibra.


Yo creo que es positivo si es la manifestación externa de un cambio interno. Las crisis vienen motivadas porque lo que esperábamos sobre algo no coincide con la realidad que tenemos. Pero eso es bueno, ¡son el motor del cambio! Los cambios de actitud suelen ser más efectivos que los de aspecto, así que si te metes a redecorar, ¡el pelo y lo que hay debajo del pelo!