“El sexo me da igual, lo importante es que venga con salud.”

Miles de hombres y mujeres que esperan un hijo utilizan una frase similar para responder a la pregunta Quieres que sea, ¿niño o niña? Lo cierto es que aunque no lo confiesen, la mayoría sí tiene una preferencia y fantasea con que su bebé sea de tal o cual género. Las razones para ese deseo varían de cultura a cultura y sí no es el primer hijo, pueden estar también condicionadas por el sexo del primogénito: querer “la parejita”, o “ir por el niño” después de 2 hijas.


Hay también los que abiertamente confiesan qué sexo prefieren e incluso se llevan grandes decepciones cuando se enteran que la realidad no concuerda con su deseo. Generalmente esa desilusión es transitoria y desaparece a los pocos días o en el momento en que nace el bebé. Claro que no en todo el mundo es así, hay regiones de la China rural por ejemplo, en donde se practica el aborto selectivo y miles de niñas recién nacidas son abandonadas por el solo hecho de ser mujeres ya que muchos campesinos piensan que los hombres son más útiles para las labores del campo.


La preferencia por los niños también se da en Estados Unidos. Una encuesta Gallup aplicada a más de 1000 adultos en el país encontró que sí solo pudieran tener un hijo, el 40% preferiría un varón y el 28% una niña. Esta preferencia es más clara entre los hombres: el 49% desearía un niño frente al 22% que querría una mujer. Ellas por su parte, aunque también se inclinan por los hombres, presentan un margen más cerrado: 33% anhelaría un niño y 31% una niña.


Hasta hace relativamente poco, era imposible conocer a ciencia cierta el sexo de un bebé antes del momento de su nacimiento. Esto dio origen a muchos mitos sobre cómo “descubrir” si era un niño o niña. Muchos de ellos siguen vivos hasta hoy y no faltan los que dicen que se puede saber según los antojos de la madre, la forma de la barriga, la posición sexual con que fue concebido, la edad de la madre o hasta las Tablas Maya y China. Claro que muchas veces aciertan, pero tomando en cuenta que tienen el 50% de probabilidades de acertar, vemos por qué no es tan raro.


Actualmente el método científico para conocer el sexo de un bebé es practicar una ecografía o sonograma alrededor de la semana 18 del embarazo, en la que ya se puede apreciar si es un niño o una niña. Enterarse del sexo es una decisión personal y aún cuando tienen esta opción, muchas parejas prefieren esperar hasta el día del parto. Los especialistas recomiendan conocer el género ya que así se puede establecer una mayor conexión con el bebé y prepararse psicológicamente para su nacimiento.


Para muchos futuros padres, no es tan atractiva la idea de conocer el sexo de su hijo en un consultorio y prefieren hacerlo junto a amigos y familiares. Esto ha dado pie a la popularización de las gender reveal parties (fiestas de revelación del género) en las que las parejas descubren si su bebé es niño o niña al partir un pastel que suele tener una cubierta neutra y el relleno ya sea rosa o azul. Para hacerlo, piden al médico que entregue el resultado de la ecografía en un sobre cerrado y así lo llevan a la pastelería para que los reposteros se encarguen de preparar la sorpresa. En youtube existen miles de vídeos de este tipo de fiestas.