Las estadísticas son impactantes. Cada día más de un millón de personas contraen una infección de transmisión sexual(ITS) y cada año más de 500 millones se enferman de clamidia, gonorrea, sífilis o tricomoniasis. Causadas por más de 30 diferentes bacterias, virus y parásitos, las ITS suponen un gran problema de salud y son una de las 5 principales causas por las que alguien busca ayuda médica. Existen muchos mitos alrededor de este tipo de infecciones. El fuerte arraigo de estos provoca desinformación por lo que mucha gente se pone en situaciones de riesgo pensando que son seguras. ¿Tú perteneces a este grupo? Descifremos algunas de esas leyendas urbanas que hacen tanto daño:

“No tengo síntomas así que no tengo infección.”

La mayoría de las ITS no presentan síntomas. Hay ocasiones en que ni siquiera el médico puede diagnosticarlas a simple vista y se requiere de análisis de laboratorio. Si tienes una vida sexual activa lo ideal es que te cheques periódicamente ya la efectividad de los tratamientos aumenta si las infecciones se detectan en estados tempranos.

“Soy heterosexual y tengo una relación monógama por lo que no puedo contagiarme.”

Las ITS no discriminan. Los únicos que no están en riesgo de contraer una son los que no tienen algún tipo de contacto sexual.

“Seguramente me contagié en el baño de la oficina.”

Ni en el de la oficina ni en ningún otro sanitario público. Los organismos responsables de las ITS difícilmente sobreviven en el asiento de un baño por lo que es muy poco probable que contraigas una por utilizarlo. Eso sí, en ellos es fácil encontrar estreptococos, estafilococos o E. coli por lo que debes tomar ciertas medidas de higiene al usarlos.

“Puedes evitar el contagio con sexo oral.”

Aunque el sexo oral es una actividad de menor riesgo que el sexo vaginal o anal, sí pueden contraerse ITS a través de la felación o el cunnilingus. Por ello es recomendable usar una barrera dental al practicarlo.

“Solo fue un faje, no estoy en riesgo.” 

Enfermedades como la sífilis o el herpes pueden transmitirse a través del contacto con la piel aún cuando no haya penetración. Tampoco es necesario que existan erupciones o brotes visibles para facilitar el contagio.

Cualquier persona que sostiene relaciones sexuales está en riesgo de contraer una ITS así que el asunto es sencillo: si tienes una vida sexual activa, protégete y practícate análisis con regularidad. Recuerda que tu salud es tu responsabilidad.