La depresión es uno de los padecimientos más graves y sin embargo, muchas veces no le damos la debida importancia. Alrededor del planeta la sufren en algún grado más de 350 millones de personas, cifra que va alarmantemente en aumento. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el 2030 será el principal problema de salud por encima del cáncer y las afecciones del corazón y las vías respiratorias.

Más de la mitad de los afectados por depresión no recibe un tratamiento eficaz y muchas veces ni siquiera se detecta el problema. Hasta ahora, el diagnóstico se realiza tomando en cuenta los síntomas que el paciente describe al especialista ya que no existe una prueba biológica que pueda determinar con objetividad qué personas sufren depresión. Sin embargo, esto puede estar a punto de cambiar.

Desde hace algún tiempo, los especialistas trabajan en el desarrollo de análisis de sangre que puedan detectar diversos padecimientos. Uno de los esfuerzos más recientes viene de la Universidad de Northwestern en Illinois, Estados Unidos, donde un equipo de investigadores perfecciona un test que mide nueve compuestos o biomarcadores que circulan en la sangre y están asociados a la respuesta corporal frente al estrés.

En la más reciente edición de la revista Translational Psychiatry, los investigadores han presentado los resultados de un experimento que fue financiado por el Instituto Nacional de la Salud Mental de EU, en el que participaron 64 personas (la mitad diagnosticados previamente con depresión) a los que se administró este análisis. Los resultados concordaban con el diagnóstico. Además, a los voluntarios deprimidos se les volvió a administrar la prueba luego de 18 semanas de terapia. Los resultados mostraban cambios en aquellos que habían mejorado con la ayuda profesional. Aunque la muestra fue muy pequeña y faltan aún muchos experimentos antes de que este examen llegue al mercado, es un gran paso para ayudar en el tratamiento de la depresión.

Si tú o alguien que conoces presenta estos síntomas, es recomendable buscar la ayuda de un profesional de la salud mental:

  • pérdida de apetito
  • pensamientos suicidas
  • alteraciones en el sueño (dormir en exceso o presentar insomnio)
  • fatiga crónica
  • dificultad para concentrarse
  • irritabilidad 
  • tristeza