Cuando J.M. Barrie escribió Peter Pan, tal vez no imaginó que su obra serviría para popularizar el nombre de Wendy y tampoco que inspiraría a los psicólogos con sus personajes. Sin embargo, eso sucedió. A comienzos de la década de los ochenta, el doctor Dan Kiley retomó a los protagonistas para escribir sus libros El Síndrome de Peter Pan, que trata sobre los hombres que se rehusan a crecer; y El Dilema de Wendy, que habla sobre las personas que adoptan un rol protector con sus parejas.

El dilema de Wendy sucede más a mujeres que a hombres, sin embargo puede darse en ambos. Las personas afectadas tienen dificultad para tomar las riendas de su vida y controlar su rumbo. Compensan esa carencia esforzándose en controlar la vida de su pareja y adoptando una actitud maternal/paternal. Pueden reconocerse porque:

  • Insisten en actuar como madre sobreprotectora y asumen las responsabilidades que elude su Peter Pan. 
  • Siempre están disponibles para el otro porque sino se afligen con sentimientos de culpabilidad. 
  • De vez en cuando le recriminan a su pareja por “abusar de su buena fe”, aunque no hacen algo para que esa dinámica cambie. 

Muchas veces, las personas que sufren el dilema de Wendy fueron descuidados por sus padres durante la infancia por lo que al crecer buscan alguien que se deje cuidar y con quien puedan asumir esa figura paternal que les faltó. Al igual que sucede con los Peter Pan, es difícil que acepten que tienen un problema.

Si tú te identificas con las características anteriores y crees que mantienes una actitud sobreprotectora con tu pareja, no dudes en buscar ayuda profesional. Una terapia cognitivo conductual puede guiarte en el proceso de dejar de ser una Wendy.