Llega el fin de semana y comienzan los planes para salir de copas con los amigos. Sabemos que el alcohol tiene un alto valor calórico y un exceso en su consumo puede favorecer el aumento de peso. Surge entonces la preocupación y muchos jóvenes eligen una solución peligrosa: limitar la ingesta de alimentos para permitirse beber de más y así “evitar” esos kilos extra.

Este fenómeno que ha llamado la atención de varios investigadores se conoce como Drunkorexia o Ebriorexia (términos no científicos) y afecta principalmente a las mujeres universitarias aunque también a los hombres. Según un estudio realizado en la Universidad de Missouri, los estudiantes que restringen su alimentación para poder beber más lo hacen para:

  • 67% evitar el aumento de peso.
  • 21% emborracharse más rápido.

Este tipo de conducta puede resultar particularmente peligrosa para la salud ya que al beber con el estómago vacío, el alcohol llega más rápido a la sangre y el hígado tiene que trabajar a marchas forzadas para poder metabolizarlo. Esto provoca que la intoxicación sea más rápida y puede desencadenar:

  • Pérdida del conocimiento
  • Actitudes violentas
  • Conductas riesgosas como sexo sin protección, conducción de automóviles, consumo de otras drogas, etc.

El cerebro también experimenta las consecuencias de ello y se ven afectados el humor, los niveles de energía y la motivación. Por si fuera poco, si existen además patrones de mala alimentación, pueden experimentare trastornos en la capacidad de concentración, el aprendizaje y la memoria.

La Drunkorexia también puede facilitar el desarrollo del Alcoholismo. Según datos de la Asociación Nacional de la Anorexia Nervosa y Desórdenes Asociados de Estados Unidos, el 72% de las mujeres que son adictas al aochol, presentan algún tipo de desorden de la alimentación. Si tú o alguien que conoces deja de comer para poder beber, es importante buscar ayuda antes de llegar a consecuencias irreparables.