“No hay fealdad que no curen dos cervezas.”

La escena tal ves te resulte familiar: Sales una noche de copas con tus amigos y al tercer o cuarto trago conoces a una persona, se divierten, se lían un rato y al día siguiente, cuando ves las fotos, descubres que ese parecido que le habías encontrado con Clive Owen o Scarlett Johansson (según sea el caso) no es ni remotamente cercano y tu ligue es más bien un clon de Gollum. Tienes la certeza que de verdad la noche anterior le encontraste atractiv@ y piensas que solo hay un culpable: el alcohol.

Si te ha parecido algo similar, sí, efectivamente, las copas tuvieron algo que ver, pero ¿por qué? La ciencia tiene una explicación.

Investigadores de la Universidad de Roehampton en Inglaterra decidieron estudiar la naturaleza de este fenómeno conocido en inglés como Beer Goggles. Basándose en la teoría que asegura que los rostros más bellos son los simétricos, reclutaron a un grupo de voluntarios (hombres y mujeres), a los que dividieron en dos equipos. A los miembros del primero les dieron un vodka cargado y a los del segundo refresco de naranja. Después mostraron a todos fotografías con rostros tanto simétricos como asimétricos y les pidieron determinar si las personas de las imágenes tenían o no una cara proporcionada.  ¿El resultado? A los que habían bebido les costó más trabajo definir cuáles eran los rostros equilibrados. Las mujeres fueron las que más se equivocaron en su percepción.

¿Te ha pasado alguna vez?