Estás tan hambrienta que podrías comer un costillar de brontosaurio como el de Los Picapiedra. No dejas de pensar en el pastel de chocolate del café de la esquina y vas a ir por él, claro, cuando termines el sandwich que tienes en la mano. Desde que amaneció, tienes ese hueco en el estómago que no hay forma de saciar. No has hecho más ejercicio que el de costumbre y parecería que el hambre surgió de la nada pero tú lo sabes, mañana será ese día del mes…

Si los días que preceden a tu periodo experimentas un aumento del apetito, no estás sola. Ni tú ni las millones de mujeres que alrededor del mundo incluyen este incremento en la lista de síntomas que experimentan antes de la menstruación. Diferentes investigaciones han encontrado que esto se presenta también en las hembras de otras especies animales. Así que es principalmente una cuestión biológica.

¿Y quién es la responsable? Una hormona sexual llamada progesterona que cumple una función muy importante en el embarazo y es la encargada de los caracteres secundarios femeninos (desarrollo de los pechos, vello púbico, ensanchamiento de la cadera, voz, etc.). Esta hormona también produce algunos “efectos secundarios”: nerviosismo, irritabilidad y aumento del apetito.

Si el cuerpo detecta que no hay un embarazo, comienza la menstruación y disminuyen los niveles de progesterona. Es por ello que algunas mujeres experimentan mucha hambre los días anteriores y el apetito desaparece “mágicamente” cuando comienza el sangrado.

Claro, ya se qué estás pensando. “Saber por qué te da hambre no te la quita”, así que aquí te van algunos consejos para lidiar con ese apetito feroz:

Prefiere los alimentos ricos en vitamina B.

Diferentes estudios han encontrado que pueden ayudar a disminuir los síntomas del SPM. Los lácteos, cítricos, cereales enriquecidos y carne roja son una buena fuente.

No te saltes comidas.

Si quieres comerte una rebanada de pastel, hazlo, pero no “sacrifiques” una comida por ello. Dejar de comer por muchas horas, provoca alteraciones en el metabolismo y además, te será más difícil resistir a los alimentos ricos en carbohidratos después de un ayuno prolongado.

Olvídate de la sal.

Durante la menstruación aumenta la retención de líquidos (por eso nos hinchamos) y la sal puede agravar el asunto. Tacha de la lista los embutidos, alimentos en lata y congelados.

Líbrate de la culpa.

No pasa nada si una vez al mes te excedes un poco con la comida y eso te lo pueden asegurar hasta las top models más famosas del mundo. ¿Te sientes mal? Dedícale media hora más a la elíptica y opta por una ensalada mañana.

Si sientes que el hambre premenstrual interfiere con tu vida o es excesiva, tal vez tengas un desajuste hormonal o padezcas algún trastorno de alimentación. Visita a un especialista para que te brinde asesoría profesional.