Las enfermedades cardiovasculares son consideradas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el enemigo público número uno y no es para menos. Son la primera causa de muerte a nivel mundial. Del corazón sabemos algunas cosas como que es una bomba que impulsa sangre a todo el cuerpo, que mide más o menos lo mismo que nuestro puño. Revisemos otros datos sobre este órgano tan peculiar:

  • Es una máquina incansable. El corazón comienza a latir cuatro semanas después de la concepción. Desde ese momento en adelante, trabaja sin parar durante toda la vida, latiendo en promedio 72 veces por minuto. La cantidad de fuerza que usa para bombear sangre a todo el cuerpo es similar a la que se requiere para apretar con la mano una pelota de tenis.
  • Tener un gran corazón no siempre es bueno. Aunque en sentido figurado un corazón grande es sinónimo de características positivas (amabilidad, bondad, etc.), en el real más bien está asociado a padecimientos. Un corazón más grande de lo normal puede ser señal de arritmia, hipertensión o cardiomiopatía.
  • ¿Es el órgano del amor? Para los egipcios, el corazón era el área del que emanaban las emociones y el intelecto. Los antiguos chinos pensaban que era el centro de la felicidad. Si bien los avances en estudios anatómicos han demostrado que también el cerebro y el hígado juegan un papel importantísimo en las emociones, la idea no ha desaparecido del todo. La taquicardia que experimentamos frente a una persona que nos atrae (producto de la liberación de adrenalina), ayuda a reafirmar la idea. 
  • Cuestión de género. Así como en muchas otras cosas, en el corazón también podemos ver diferencias entre hombres y mujeres. Por ejemplo, el de ellas late más aprisa (en promedio 78 veces por segundo contra 70 de los hombres) y pesa menos (entre 230 y 280 gramos). Los síntomas de un infarto también suelen variar y así mientras ellos generalmente manifiestan un dolor de pecho que les recorre el brazo, las chicas pueden sentir dolor en la espalda, mandíbula o boca del estómago. Esta variación en los signos provoca que en ellas, un infarto sea potencialmente más mortífero. 
  • Con sentido del humor. Las investigaciones han demostrado que una buena carcajada ayuda a disminuir la presión arterial ¡hasta 45 minutos después! Cuando reímos, se relaja el endotelio (capa interior de los vasos sanguíneos), mejorando así la circulación sanguínea. Como antídoto del estrés, la risa ayuda también a reducir los niveles de colesterol LDL, el "malo".

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