Son muchas las mujeres que ante la pregunta “¿con qué compararías el dolor de un parto?“, hablan de un intenso cólico menstrual. Esto podría ayudar a otra mujer, pero a los hombres los deja en blanco. Con un dolor agudo de muelas o riñones responden otras, lo que tal vez dé una idea a un varón, pero realmente vivir una experiencia similar parece imposible.

Hace unos años, dos presentadores de un programa holandés quisieron ir más allá de la imaginación y experimentar en carne propia dolores parecidos a los de un parto. Para conseguirlo utilizaron una máquina que envía impulsos eléctricos por electrodos y sí, sufrieron y mucho. Gritaron, se retorcieron y uno de ellos incluso necesitó oxígeno. Al final, describieron la experiencia como una tortura afirmando que es el peor dolor que se puede sentir. Pero en verdad, ¿es tan malo como parece? 

En términos generales, el dolor en el trabajo de parto es causado por las contracciones de los músculos, la presión ejercida por el bebé sobre el cuello uterino, los intestinos y la vejiga, y el estiramiento de la vagina y el canal del parto. Cada mujer lo experimenta de forma diferente e incluso varía entre un embarazo y otro. El umbral del dolor, las expectativas y los niveles de estrés, ejercen una gran influencia sobre la intensidad de la sensación, por ello existen muchos cursos y métodos para preparar física y emocionalmente a la madre, buscando así que la experiencia no sea tan dolorosa. Los ejercicios de Kegel para fortalecer el suelo pélvico, las clases de técnica Lamaze en las que se enseñan ejercicios de respiración y meditación, el método Bradley que promueve una participación activa del padre acompañando en el parto, el yoga, las pelotas de dilatación y la musicoterapia son tan solo algunas de las muchas tácticas que pueden ayudar a una embarazada.

El dolor del parto no debe temerse tanto, ni debería recurrirse a fármacos para tratarlo a menos que sea indispensable, ya que tiene una función muy importante. El malestar estimula la producción de endorfinas que llegan también al bebé, ayudando a ambos a lidiar con el miedo y el dolor, y a relajarse después. También durante el parto se libera oxitocina, la llamada hormona del amor, que promueve la formación de lazos, es por ello que la madre se siente íntimamente ligada a su hijo al momento de tenerlo en brazos por primera vez. Este cóctel de químicos, también tiene un efecto amnésico en la mujer haciendo que olvide lo traumático que es parir y se anime a tener más hijos después, porque, si en verdad fuera tan malo, todos seríamos hijos únicos.

Te dejo un vídeo con los mejores momentos del experimento en la televisión holandesa.