Hay muchas personas que están convencidas de que la mejor forma de evitar una desilusión es no esperar nada de nadie. Aunque es cierto que esto es prácticamente imposible (especialmente con aquellas personas con las que sostenemos relaciones afectivas fuertes), sí es cierto que muchas veces nuestras expectativas se pueden convertir en decepciones. ¿Por qué pasa esto? Es sencillo, esto pasa porque esperamos de los otros cosas que no pueden darnos.

Si te pones a pensarlo, tu relación con tus padres, con tus hermanos, con tus parejas, con tus hijos, con tus amigos o con tus colegas de trabajo, siempre tendrá siempre algunos tintes conflictivos si esperas que se comporten de la forma en que tú deseas y quieres. Y tienes que tener en cuenta que eso solo sucederá cuando te relaciones con robots que tú  mismo programes a tu imagen y semejanza. Mientras tanto, para sostener lazos sanos con los demás, tienes que evita esperar:

Que sean perfectos.

Es muy difícil que encuentres a alguien que tenga todas las cualidades que tú considerarías insuperables. No estamos diciendo que esté mal tener expectativas pero sí que es necesario entender que fallar no significa no haberlo intentado. Todos cometemos errores. Sí, tú también y lo sabes.

Que dejen todo por ti.

Hay un refrán que dice “preso en la cárcel y enfermo en la cama, sabrás quién te ama”. Sí, es verdad, a los amigos se les conoce en las malas pero no hay que abusar, recuérdalo. Si rebasas la línea (y si además lo haces varias veces), hasta los amigos más queridos y cercanos (e incluso tus parientes), se hartarán de acudir en tu ayuda. Aprende a valerte por ti mismo y no siempre recurras a los demás para que resuelvan tus problemas, tienes que aprender a hacerlo tú sólo.

Que cambien.

No es del todo verdad que la gente no cambie, lo que es cierto es que no es muy común que esto pase. Los seres humanos somos seres de hábitos, de costumbres, nos gusta lo conocido. Hay que tener en cuenta que cambiar lleva tiempo y esfuerzo y que no siempre resulta fácil. Además, tienes que recordar que la motivación suele surgir del interior, de lo más profundo de nuestro ser. Sólo cambiamos cuando y porque nosotros queremos, no porque los demás quieren que lo hagamos. ¡Recuérdalo!

¿Qué no deberíamos esperar de los demás?