“No es por vicio ni por fornicio, si no para dar un hijo a tu servicio.” 

Como agua para chocolate

 

Uno de los mitos más extendidos sobre el sexo es que los humanos (a veces se incluye a los delfines), somos los únicos animales que tenemos sexo por diversión. Sí, es cierto que nos encanta el sexo y que representa muchas más cosas que la simple vía para procrear. El sexo es diversión, es emoción y es placer. Se siente bien y eso provoca que lo practiquemos mucho más que solo con fines reproductivos, pero ¿solo a nosotros nos gusta tanto?

Los evolucionistas sugieren que lo placentero del sexo ayuda a garantizar la perpetuación de la especie, porque, si fuera una actividad desagradable, tal vez no la practicaríamos a menudo y claro, quizá no existiríamos. Y ¿qué pasa con los animales? A esta pregunta, los científicos responden con dos opciones “sí” y “no se puede saber”. Esta última aplica a los insectos y otras especies que son más difíciles de estudiar, pero en lo que se refiere a los mamíferos, la evidencia es contundente: sí disfrutan de la actividad sexual.

Las investigaciones al respecto han encontrado que en humanos y otros animales, se activan las mismas áreas primitivas del cerebro durante el sexo. Es la corteza la que nos hace diferentes y ahí es donde el sexo puede adquirir un valor emocional al hacer una interpretación de las sensaciones pero eso nada tiene que ver con el placer. Además, la observación ha permitido hacer análisis de gestos faciales, movimientos corporales y relajación muscular, lo que indicaría que experimentan el orgasmo de forma similar a nosotros.

Además del sexo en pareja, muchos animales también recurren a la autoestimulación. Todos hemos visto a un perro montándose en una pierna o en diversos objetos y fenómenos similares se pueden observar en otros animales. Las hembras de los puercoespines, por ejemplo, estimulan sus genitales con palos o comida. Los elefantestortugas,caballos y morsas, también son adeptos a esta práctica. Mención especial merece la ardilla que según, se concluyó una investigación publicada en PLoS One, lo hace para prevenir el contagio de enfermedades venéreas ya que su saliva contiene propiedades antibacterianas. Lo curioso es que la gran mayoría de estos animales no alcanza el orgasmo durante esta práctica. Esto, suponen los científicos, puede deberse a la capacidad humana de erotizarnos a través de los pensamientos y de recrear, en la mente, nuestra propia película porno, lo que nos ayuda a alcanzar el clímax en solitario.

Si bien es cierto que el sexo fuera de los periodos de celo es algo raro en la naturaleza y solo se ha encontrado en delfinesbonobos y humanos, los científicos creen que esto puede deberse a razones de seguridad y de algo que podríamos llamar “planeación familiar” y no tanto a que solo lo ven como un medio  de reproducción. ¿Por qué? Veamos las razones:

  • En un ambiente salvaje, invertirle tiempo al sexo pone a los animales en una situación de vulnerabilidad frente a los depredadores.
  • Aquellos que viven en habitats con climas extremos, no pueden permitirse el lujo de tener hijos durante el ardiente verano o el gélido frío y por ello deben limitar su actividad sexual a los meses que les garanticen que sus crías nacerán en época de temperaturas favorables.

Ahora ya lo sabes, la diversión en el sexo es mucho más natural de lo que podríamos imaginar.