Siempre tuvo la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta.”

Joaquín Sabina

Cuando decimos que alguien es un “lengua larga“, queremos expresar que es un hablador. Ya sea porque es de palabra fácil (chismoso, cotilla), o porque dice cosas que no son ciertas (mentiroso), esa persona se gana un mote relacionado con senda parte de nuestra anatomía. ¿Por qué?Porque este peculiar órgano es muy importante en el proceso del habla. Los humanos somos capaces de emitir más sonidos que cualquier otro animal gracias a que sus 17 músculos y su flexible esqueleto, se coordinan para moverse mientras pronunciamos cada letra.

En sentido estricto, la lengua humana ni es tan larga, ni su tamaño importa (por lo menos en el terreno del habla). Mide aproximadamente 10 centímetros de la base en la orofaringe a la punta y además de en la comunicación, interviene en procesos como la deglución y la masticación, así como en el sentido del gusto.

La lengua es también una poderosa herramienta sexual. Está llena de terminaciones nerviosas, lo que nos ayuda a disfrutar de los besos. Además, está cubierta por una delgada membrana mucosa que le otorga suavidad, haciéndola apta para estimular prácticamente cualquier parte del cuerpo de nuestra pareja.

¿Quieres saber más sobre ella? Revisemos algunos datos curiosos. Tu lengua es:

Incansable

Al igual que el corazón, siempre está trabajando. A lo largo del día se mueve, contrae y expande miles de veces en la boca. Está activa aún cuando estamos dormidos ya que sigue empujando saliva hacia la garganta. Es el único conjunto de músculos voluntarios que no se fatiga.

Única.

Ninguna lengua es igual a otra. El número, tamaño y ubicación de las papilas gustativas es diferente en cada persona, lo que la vuelve tan singular como las huellas dactilares.

Lo que realmente todos nos hemos preguntando con relación a la lengua es: ¿cuántas chupadas se requieren para llegar al centro de una tootsie pop? Estudiantes de ingeniería en las universidades de Purdue y Michigan también quisieron responderlo y construyeron lenguas robóticas para cumplir con la tarea. La máquina de los primeros lo hizo en 364 y la de los segundos en 411. Sin embargo, otros estudios con humanos hambrientos, han encontrado que basta con 250.

Si de lenguas largas se trata, nadie como el británico Stephen Taylor quien posee el récord Guinness a la lengua más larga (9.8 centímetros de los labios a la punta) y por supuesto de Gene Simmons, el lengua larga más famoso de la historia: