La enfermedad del beso… ¿Es tan bonita cómo parece?

La verdad es que no. Se trata de una infección vírica producida por un herpesvirus llamado “virus de Epstein Barr”. Su nombre técnico es Mononucleosis infecciosa (ya suena menos romántico, ¿verdad?)

¿Qué son los herpesvirus?

Son  aquéllos que producen infecciones latentes (pueden no manifestarse o presentar síntomas) de carácter recurrente (se repiten en intervalos más o menos largos). Así son, el herpes simple o “fuego”,  la varicela, el citomegalovirus o el herpes genital.

¿Estás muy cansado? ¿Tienes fiebre? ¿Dolor de garganta? ¿Notas unos bultitos en el cuello? Pues si la respuesta es sí, esos son los síntomas más importantes, puede que padezcas esta enfermedad.  Se confunde con cuadros gripales, con otros virus e incluso se pensó que el Síndrome de Fatiga Crónica se debía a esta infección (esto no ha sido probado científicamente).

Desde que nos infectamos hasta que aparecen los síntomas, pasan uno o dos meses, aunque muchas veces no produce sintomatología o sólo una sensación de malestar que dura días o semanas.

Afecta a niños, adolescentes y adultos. Es muy frecuente aunque no es muy contagiosa (como otros virus). La mitad de los niños menores de cinco años la ha padecido (¡cuidado con los besos a los bebés!) y generalmente no presentan síntomas.  Los adolescentes y jóvenes suelen adquirirla al besarse o tener contacto íntimo con alguien infectado.

Normalmente, los afectados se recuperan por completo. Se recomienda guardar reposo y analgesia. En algunos casos, sí pueden ocurrir complicaciones (sobre todo en casos de sistema inmune deprimido), por tanto, si tienes estos síntomas, acude a un médico y con un análisis de sangre podrá confirmar que se trata de esta enfermedad y tomar las medidas oportunas.