Se llama punto G por el apellido del ginecólogo que lo descubrió: Ernest Grafenberg. Este ginecólogo dijo haber encontrado un punto extremadamente placentero que podía provocar incluso orgasmos al estimularlo. Este punto lo localizó en la parte interna de la vagina, aproximadamente a unos tres centímetros de la entrada, en la cara anterior, entre el hueso del pubis y el cuello del útero.

Hay personas que dicen que es el equivalente a la próstata masculina, un punto muy placentero en los hombres. Lo cierto es que en esta zona están las glándulas de Skene, pequeñas glándulas que al igual que la próstata liberan un líquido (varían de tamaño y de localización). Hace un año, el King’s College en Reino Unido publicó un estudio en el que descartaba la existencia del punto G. Entonces, ¿existe o no?.

Probablemente no exista un punto tan sensible como del que hablaba Grafenberg, pero lo cierto es que en la zona donde se localizan las glándulas de Skene (lugar en el que muchas mujeres, en teoría, experimentaron el punto G) es altamente sensible. También se están realizando estudios tratando de explorar si las terminaciones nerviosas procedentes del complejo clitoriano llegan allí o la sensibilidad está más relacionada con las glándulas de Skene.