Sí, es cierto, durante el orgasmo no solo estás disfrutando, además estás cuidando tu salud.  Si piensas que en ese momento mágico de extremo placer también te puedes beneficiar de otras maneras, puede que te animes a practicarlo más frecuentemente.

Anti tumoral

Las hormonas que se liberan con el orgasmo protegen contra el cáncer, concretamente se ha visto clara relación entre la ausencia de actividad sexual y el cáncer de próstata.

Protección cardiovascular

Con una frecuencia de 3 o más veces por semana, disminuye en un 50% la probabilidad de infarto o apoplejía. Además, disminuye el colesterol malo y aumenta el bueno. Además, disminuye la tensión arterial.

Disminuye el riesgo de depresión

La serotonina vertida en nuestro torrente sanguíneo en esos momentos de placer hace milagros en nuestro ánimo.

Ansiolítico

Estado de relajación que ya quisieran muchas prácticas o técnicas de relajación. La oxitocina tiene esa función relajante y anti estrés. Mejora la calidad del sueño.

Efecto anti aging

Oxigena y nutre la piel rejuveneciendo tu aspecto, piénsalo antes de volver a comprar cremas millonarias que te dan menos garantías. Los estrógenos segregados en el caso de la mujer, proporcionan belleza a pelo y piel.

Alivia el dolor

Adiós al mito “no, que me duele la cabeza”, precisamente puede aliviar tu jaqueca. Oxitocina y endorfinas son las responsables.

Refuerza el sistema inmunológico

Practicar sexo 1-2 veces por semana nos puede evitar resfriados, catarros y gripes (incrementa la inmunoglobulina).

Disminuye el riesgo de mortalidad masculina

Aquéllos con una mayor actividad sexual (2 veces por semana o más) tuvieron un 50% menos de muertes que aquéllos que tenían menor actividad sexual (Estudio de la Queens University de Belfast).

Y recuerda,  para no estropear estos efectos, ¡no olvides la protección!