De unos años a la fecha los alimentos orgánicos se han puesto cada vez más de moda. Pasaron de venderse en pequeñas tiendas independientes, a llenar los anaqueles de cadenas de supermercados especializados que promueven una alimentación sana y nutritiva. Los movimientos ecologistas que condenan las prácticas industriales no se cansan de difundir sus beneficios para la salud y los distintos ecosistemas. Celebridades como Gwen Stefani, Lenny Kravitz o Gwyneth Paltrow han declarado públicamente su predilección por este tipo de productos que son también los favoritos de un grupo social muy en boga: los hipsters.

Muchas de las bondades de los productos orgánicos son ciertas y no pueden ponerse a discusión. El impacto ambiental de cosechar con técnicas orgánicas es mucho menor que el que provocan las técnicas agrícolas masivas y los pequeños productores se ven favorecidos gracias al comercio más justo de sus productos. Además, su trabajo representa menos riesgo ya que baja la manipulación y exposición a productos químicos peligrosos (que en ocasiones desencadenan serios problemas de salud). Sin embargo, la idea de que son “más saludables” sigue causando controversia ya que no hay investigaciones suficientes que demuestren ese beneficio.

En una reciente edición de Annals of Internal Medicine se dio a conocer un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Stanford en el que no se encontraron diferencias sustanciales en el contenido de vitaminas entre los alimentos orgánicos y los convencionales. Aunque los productos orgánicos son 30% menos propensos a estar contaminados por pesticidas, los niveles de estos en los productos convencionales, generalmente están dentro de los límites permitidos. Tampoco encontraron grandes divergencias en el contenido de proteínas y grasas entre los lácteos orgánicos y los convencionales.

Los alimentos orgánicos generalmente cuestan el doble que los productos convencionales y es que el proceso de producción es mucho más cuidado. Se limita el uso de pesticidas, fertilizantes, aditivos y en el caso de los animales, hormonas del crecimiento. Según los responsables del estudio, puede ser que muchas personas que los consumen se mantienen saludables también porque llevan una dieta balanceadacuidan su pesopractican ejercicio y en general están preocupados por su bienestar.