En junio de 2008, una adolescente llamada Jessica Logan se ahorcó en su dormitorio. ¿La razón? Su ex novio difundió unas fotografías provocadoras que ella le había enviado cuando aún eran pareja. Jessica se convirtió en blanco de las burlas de sus compañeros de colegio y no pudo soportarlo.

Sí, el suicidio puede ser una de las consecuencias del sexting, esa práctica tan de moda entre los adolescentes (de la que ya te habíamos contado aquí) que consiste en enviar imágenes sexualmente explícitas a través del móvil (ya sea por SMS, mensajeros instantáneos como el Whatsapp o mail). Otra consecuencia, según han determinado investigadores de la Universidad del Sur de California, es una mayor probabilidad de caer en comportamientos sexuales de riesgo.

Para realizar el estudio, entrevistaron a más de 1800 jóvenes de los que el 16% reconoció haber enviado un mensaje o imagen con contenido sexual y el 54% aseguró conocer alguien que practique el sexting. Una vez analizados los datos, concluyeron que los adolescentes que practicaban sexting eran siete veces más propensos a ser activos sexualmente. Además, determinaron que las chicas que habían incurrido en esta práctica, estaban más predispuestas a tener varias parejas y consumir drogas antes de una relación sexual.

El fenómeno del sexting ha sido ampliamente estudiado y en la mayoría de las investigaciones se ha encontrado que los adolescentes lo consideran una práctica segura. Nada más lejos de la verdad. Desde el momento en que oprimes el botón de “enviar”, dejas de tener control sobre la imagen que compartes y no tienes idea de quién pueda tener acceso a ella y el tipo de uso que pueda darle.

Si recibes imágenes con contenido sexual, no las difundas ya que podrías meterte en problemas. Las legislaciones de la mayoría de los países defienden la imagen como un dato personal que no puede utilizarse sin la autorización de la persona. Además, si aún no ha cumplido la mayoría de edad, puede considerarse pornografía infantil (poseerla y distribuirla es un delito). Tampoco seas cómplice al quedarte callado. Las personas que se convierten en víctimas de humillación por una imagen sexual difundida, pueden sufrir enormemente. Si conoces alguien que distribuya imágenes de desnudos sin el consentimiento de las personas involucradas, cuéntaselo a un adulto o denúncialo a las autoridades.