La codependencia es un padecimiento emocional en el que existe demasiada preocupación y dependencia excesiva hacia la pareja. La persona codependiente necesita tanto a su pareja que llega a creer que su vida no tiene sentido sin ella. En ocasiones, la percepción que tiene de si misma está tan sesgada, que su valor como persona depende de lo que piensa su pareja. Más que una relación de amor hay una relación de necesidad excesiva del otro, la persona no tiene libertad porque está obsesionada por su pareja, la pareja se vuelve una adicción.

Muchos codependientes necesitan dar continuamente para no sufrir culpabilidad ni ansiedad. Es indispensable que se sientan necesarios para así garantizar que no les rechacen. Otros hacen cualquier cosa con tal de que no les dejen, no conciben la vida sin su pareja, y justifican sus ataques y maltratos como consecuencia de algo que hicieron. Se auto culpan de todo el daño que les ha causado la pareja.

Parejas agaponis

Muchas de las relaciones que nosotros consideramos perfectas, las típicas de “están hechos el uno para el otro” y que se separan solo para ir al baño, son relaciones codependientes. Algunos les llaman parejas agaponis, por un tipo de pájaro que muere si su pareja muere y viven toda la vida juntos. Y, aunque suena ideal, en un estudio realizado por la Universidad de Stanford con este tipo de parejas la mayoría, sobre todo las mujeres, declararon haber sacrificado muchas ambiciones personales por salvar la relación. El dato más indicativo es que la relación no era tan de color rosa como la pintaban y que no les gustaría que sus hijas tuvieran una vida como la de ellas.

El maltrato y la codependencia.

Si bien no todos los casos de maltrato se deben a un problema de codependencia, sí hay un patrón de conducta en relación maltratador-maltratado causado por una relación de codependencia. Cuando una persona es codependiente, es insegura por naturaleza. Necesita la constante aprobación de su pareja, continuamente está pendiente de ella y lo más importante, está convencida de que su vida no tiene sentido sin su pareja. La persona maltratada empieza a hacer concesiones durante los primeros conflictos.

Ante una pequeña conversación de economía, si su pareja le dice:

“¡Pues claro que la economía anda mejor! ¿Desde cuando tú sabes de economía?, mejor no digas idioteces”.

Su esposa en vez de reaccionar de manera asertiva y contestar:

“Pues no sé tanto como tú, pero sé que ahora el dinero para el super me cunde menos. ¿Qué explicación le das a eso? ¿Qué explicación tienes tú para el aumento del paro?

Le responde contesta:

“Tienes razón, cariño”

Poco a poco, el codependiente va siendo más tolerante. Primero es un menosprecio, luego es una subida de tono, después es una agresión verbal, pudiendo llegar hasta el daño físico. Hay mujeres cuya autoestima ya está tan dañada que ante la agresión física de la pareja lo justifican diciendo: “yo lo provoqué”. En esta ocasión, la persona codependiente justifica a la pareja, incluso se culpa por haberlo irritado. Prefiere está situación a que la abandonen o la maten. Es importante hacer consciente a la persona maltratada de que nadie se merece que lo maltraten, que una persona que maltrata es responsable de sus actos y que si alguien te ama, no te maltrata.

Es un fragmento de mi libro Detox Emocional.