Quien no haya dado con algún compañero de trabajo tóxico que tire la primera piedra, ¡es prácticamente imposible! Sigue leyendo, seguro que reconoces a alguno.

El Trepa

Si hay uno que da verdadero miedo, es el compañero trepa que se apropia de tus logros antes de que te des cuenta. Su especial arte para agenciarse lo que no es suyo, el trabajo de otros, le sirve para escalar puestos.

         “¡Pero si eso se lo comente yo!, ¿cómo puede haberlo olvidado?”

Créeme, no lo ha olvidado. Grábate esto en el cerebro: Información gratuita, la justa. Tus ideas, proyectos y demás, a tus superiores siempre antes que a tus colegas.

Cuando no se limita a eso sino que además quiere eliminar cualquier competencia descalificando a otros, no respeta otros puntos de vista e incluso menosprecia el trabajo de los demás llegando a intentar boicotearlo, se vuelve especialmente tóxico.

El Charlotas

Es el típico colega que cuando más trabajo tienes y sin tenerlo en cuenta, aparece para ponerte la cabeza como un bombo y después desaparece y ahí te quedas tú, recuperando el tiempo perdido. Se le reconoce porque cuando hace acto de presencia todo el mundo empotra la cabeza en el teclado esperando que se desanime ante tal estado de concentración.

Prueba con la frase mágica.

                     “Perdona, hoy no tengo ni un minuto”

Prueba con eso … dicen que si lo repites tres veces delante de un espejo, ¡desaparece!.

El Chismes

Variante del anterior pero especializado en charlar sobre otros compañeros, a poder ser, mal. Siempre por detrás, nunca dan la cara. Si su intención pasa de la mera pérdida de tiempo con el cotilleo a querer crear conflicto entre colegas, aléjate porque lo más seguro es que seas un peón en su trama tóxica. No lo escuches. Corta.

         “¿Fulanito?, lo conozco sí, es una persona encantadora”

Cada vez que intente echar tierra a alguien, tú lo ensalzas de alguna manera.

El Escaqueitor

Retrasa al resto, llega tarde, no respeta tiempos y normas y cuando es necesario, simplemente no está. La informalidad es su estilo característico y muchas veces el equipo prescinde de su existencia para no poner en riesgo el trabajo de todos y acaba realizando su trabajo.

         “¿Cómo es posible que este holgazán siga aquí?”

Esa es la pregunta que flota en el aire y que está intoxicando el ambiente pues recibe el mismo trato que quien sí cumple, lo que es muy injusto.

El Enchufado

A veces es la respuesta a la pregunta anterior, es intocable porque alguna mano en las alturas lo consiente y esto es especialmente nocivo, pues surgen las comparaciones entre empleados y eso enrarece el ambiente laboral. Puede que si te enchufan tengas que esforzarte más para demostrar tu valía y ganarte el respeto pero efectivamente, se dan casos en que se aprovecha para recibir mejor trato que los demás e incluso molestar impunemente a los compañeros. El enchufado se aprovecha de tu temor a represalias, no se lo permitas.

         “¡Cualquiera se atreve a meterse con el niño mimado!”

“No me queda otra que reírle las gracias”

 

Es un fragmento de mi libro Detox Emocional.