Muchas veces nos preguntamos qué es lo que le pasa a una persona para tener esas reacciones exageradas. En la mayoría de los casos, los celos desproporcionados tienen más que ver con lo que pasa en la cabeza del celoso que con lo que la pareja haga. Su forma de analizar cualquier encuentro está basada en quién representa una amenaza para quitarle a su pareja. Las personas que padecen celos patológicos identifican a otras personas como posibles contrincantes, las perciben como amenazas que pueden poner en peligro su relación. Piensan así porque, normalmente, tienen una baja autoestima. Cualquier persona les puede quitar a su pareja porque, en el fondo, no creen que ellos sean suficiente para merecerla. Por eso se centran en aislar a la pareja y alejar, ahuyentar o asustar a todas aquellas personas que perciben como una amenaza. Es típica la situación que se da cuando alguien está con su pareja, se cruza una persona que simplemente le sonríe y ella le devuelve la mirada. El celoso patológico identifica esto como una situación extrema en la que le pueden quitar a su pareja y reacciona de una forma desproporcionada, faltándole al respeto a su pareja o incluso enfrentándose a la otra persona creando una situación muy desagradable. Una persona sin celos se habría dado cuenta de esa situación y hubiera pensado:

“Aunque muchos hombres la deseen, ella decidió estar conmigo”.

Si ya desde el principio de la relación notas que se está volviendo cada vez más celoso o celosa, antes de que la relación se envenene más, debéis de tener una charla sincera. Pregúntale como le gustaría mejorar la relación y después de escuchar sus puntos y tomar nota, debes confesar que te están incomodando sus celos  y qué necesitarías para que la relación funcionara.

Es un fragmento de mi libro Detox Emocional.