“Si bebes, no manejes”

Es una frase que hemos escuchado una y otra vez en campañas de salud y consejos de padres o maestros. Sin embargo, en ocasiones no le hacemos caso y nos volvemos parte de las estadísticas

De acuerdo a reportes de la Organización Mundial de la Salud, conducir automóviles después de ingerir bebidas alcohólicas es una de las principales causas de accidentes en los que se presentan decesos y lesiones. El Centro Nacional para la Prevención de Accidentes de México, señala que en un 60% de los accidentes con víctimas mortales, hubo consumo de alcohol u otras drogas. Por cada muerte ocurrida en un percance de tráfico en el país, hay 45 víctimas que requieren hospitalización para tratar lesiones que muchas veces provocan discapacidad temporal o permanente. El alcohol agrava los daños; un conductor que choca bajo los efectos del alcohol, tiene 3 veces más posibilidades de padecer lesiones mortales.

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