Cuando tus amigos te preguntan cómo llevas la ruptura les respondes que ese capítulo está en el pasado y que te cuesta trabajo incluso recordar el nombre de tu ex. Sin embargo, a pesar de repetirlo una y otra vez y de querer con todas tus ganas que así sea, hay señales que delatan que el enganche sigue. Presta atención a ellas:

Espías su actividad online.

Aunque ya le borraste de todas tus redes sociales, no resistes la tentación de merodear por sus cuentas…varias veces al día. Si interactúa con alguien en línea, averiguas quién es y también husmeas en sus redes.

Te aterra imaginarle con alguien más.

Sientes un hueco en el estómago al pensar que podría conocer a otra persona y decirle al oído lo que te decía a ti.

Todo hace que le recuerdes.

Si llueve viene a tu mente aquel día que terminaron empapados bajo una tormenta. Si ves un coche rojo suspiras porque el suyo es de ese color. Si estás en un café y alguien ordena un caramel macchiato piensas que tu ex jamás habría elegido esa bebida. Da igual si la relación que construyes en tu mente es complicadísima, el pretexto no importa con tal de pensarle.

Fantaseas con un reencuentro.

A veces te cachas imaginando el diálogo que entablarán el día en que el destino los cruce de nuevo. Sonríes al pensar que te diría frases como: “fue un error alejarme de ti“, “por favor vuelve conmigo“, “te he extrañando tanto“.

Sales con alguien que se le parece.

Físicamente o en forma de ser, esa persona a la que has estado viendo podría ser pariente de tu ex.