Minimizan tus triunfos, te restregan en la cara una y otra vez tus errores, no te brindan ayuda cuando la necesitas y te chupan la energía. Tal vez no solo los conozcas, si no que los tengas en tus círculos cercanos. Es probable que un espécimen de esos sea tu compañero de trabajo, tu “amigo”, tu pareja o tu familiar. Son las personas tóxicas.

Esa amiga que “te lo digo porque te quiero” pero vive señalándote los defectos que te ve. El jefe que, al presentarle el proyecto en el que has invertido todo tu esfuerzo de días responde con un “¿tanto tiempo para esta porquería?”. La mamá que se la pasa comparándote con los hijos de sus amigas y te repite “y pensar que tu papá invirtió todos sus ahorros en tu carrera”. El amigo que “olvidó” llenar el tanque de gasolina de tu auto (que le prestaste un día y se quedó tres)…¿Los reconoces?

Manipuladores, cotillas o fatalistas. Descritos por Lillian Glass en su libro Toxic people como “vampiros psíquicos” porque tienen una baja autoestima y están tan enojados consigo mismos, que solo han encontrado una manera para sentirse menos mal: bajar el ánimo de los otros. Pueden decir que te quieren (y es probable que en una forma retorcida lo hagan), pero proyectan sobre ti sus frustraciones a través de palabras, acciones (y omisiones) e intriga. Y si no neutralizamos sus ataques, pueden repercutir en nuestra salud física emocional. ¿Cómo hacerlo? Aquí te dejo algunos tips:

Mantén el sentido del humor.

Concéntrate en su cara y piensa que se va convirtiendo en un personaje de historia, un hombre lobo o un alien. Ve las transformaciones de su rostro y diviértete con el ejercicio; responde con ironías o revira su comentario con un chiste al caso. Busca la forma de entretenerte con la situación sin que te afecte.

La técnica del espejo.

Se un reflejo de sus propias actitudes. Por ejemplo, si están en una reunión y no para de hablar, comienza a ladrar para hacerle ver la situación. Ojo, no se trata de responder con agresión, es importante que pienses antes de responder o actuar, para que la persona note su forma de comportarse.

Interrógalo.

Formula preguntas sencillas, no las relaciones directamente contigo, concéntrate en la persona. En ocasiones las respuestas pondrán en evidencia lo absurdo de sus ideas y aunque no lo diga, tal vez sí lo note.

Sé amable.

Compórtate de forma amable y respetuosa. Tal vez necesites hacer un gran esfuerzo, pero al guardar la compostura:

  • Notará que su acción no tiene efecto
  • Neutralizarás la negatividad en el ambiente

Limita el contacto.

Si la relación es prescindible ¡córtala ya!, si tienes que lidiar con la persona por alguna razón que escape a tu control, evitar convivir en la medida de lo posible. Prefiere las llamadas telefónicas a los encuentros en persona y piensa lo menos posible en él.

¿Conoces personas tóxicas?