Puede que tu suegra sea de las que dan de todo menos disgustos, ¡enhorabuena!: niñeras, cocineras, y algunas ya en el colmo de la maravilla te escuchan las penas (pero de verdad, no para que confíes en ella y luego usarlo en tu contra en plan suegra psicópata), e incluso son capaces de dar alguna colleja a su niño por no portarse excelente contigo. Si te toco una suegra así, ¡no la sueltes!
Pero hay otras que nada más conocerte te dejan claro que “les estás quitando algo que es suyo” y como mucho escuchas “directas” del tipo: ¡Qué delgado está mi hijo! ¡Qué pinta llevas, hijo, parece que te vista tu peor enemigo! , ¡Snif, me tienes abandonada!


Si tienes que competir por tu pareja debido a los celos de tu suegra, su excesiva demanda de atención o su afán por controlar, puede que un día, te llegues a plantear dejar a tu pareja porque ya no soportas la situación.

Tips para neutralizar su influencia:

  • Vacunarse: El apoyo emocional mutuo y esforzarse el uno por el otro, es la mejor vacuna.
  • Guardar las distancias: En kilómetros y la máxima posible.
  • Posiciónate: En el escalafón familiar, nuestra pareja, es lo primero. Por encima de todos, incluso de los hijos. Asegúrate de que tu pareja lo tiene claro desde el principio.
  • No entrar al trapo: No cedas al chantaje, presiones o comentarios inoportunos, si entras en el juego cada vez pierdes más terreno. Por ejemplo, si te habla de su ex maravillosa, tú dices que efectivamente era encantadora y que una pena que lo dejaran sin despeinarte lo más mínimo. El mensaje es: no me afecta eso que dices o haces.
  • Poner límites: Nada de citas semanales programadas e ineludibles,eres tú quien organiza tu vida y eliges qué hacer con vuestro tiempo libre. Las llamadas constantes y eternas, tampoco.
  • Marca el territorio: Con tus hijos deja claro quien los educa y que no admites intromisiones, solo ayuda.

  • Cuida las críticas: No hagas comentarios sobre su madre, habla de los problemas o situaciones, pero intenta no referirte a ella personalmente.
  • Firmeza y asertividad: Si es necesario, párale los pies educadamente y en plan asertivo “Sí, me encantaría ir a esa estupenda comida pero tenemos otros planes, otra vez será“. Eso es mucho mejor que acudir a la cita sin quererlo realmente ya que las probabilidades de que estés de morros o incluso tengas la tentación de decir honestamente lo mal que te parecen sus presiones, te pueden costar caro. Alguien tendrá la oportunidad de hacerse la víctima a tu costa y tú quedarás como lo peor aun teniendo toda la razón.