Hay los que creen que las películas porno son documentales y no obras de ficción y cuando las descubren en la adolescencia (la mayoría de las veces), piensan que el sexo es (o debe ser) así. Nada más lejos de la verdad. Ya hablamos en algún artículo sobre la porno educación y lo que estas pelis te enseñan. Ahora toca el turno a desmontar 5 grandes mentiras que nos cuentan:

Todos son superdotados.

No, no nos referimos a extraordinarias cualidades intelectuales si no físicas. Las cintas XXX incluyen una X extra en las medidas del caballero: XL. La realidad es que la media es mucho más chica así que favor de no crearse expectativas.

El cornudo se integra.

Un recurso recurrente en las pelis porno es la escena en la que se descubre una infidelidad. La mujer entra al consultorio de su marido, el médico, para encontrarlo en pleno toma y daca con la enfermera. ¿Qué es lo que hace? Se une al par que le miente y disfruta un trío desenfrenado. Claro, porque cómo nos gusta que nos pongan los cuernos.

Sexo anal en seco.

Los protagonistas hacen el tour por las aberturas del cuerpo sin decir agua va. No se paran a descansar o abrazarse, y mucho menos utilizan lubricante. Ni siquiera para la penetración anal. De ser así, sus rostros reflejarían todo menos satisfacción ya que el ano no produce lubricación por si solo y es necesario utilizarlo para prevenir desgarros.

Eyaculaciones extraordinarias.

La cantidad de semen que expulsan los actores alcanzaría para poblar una isla desierta. El volumen normal varía de 1.5 a 5.0 mililitros por eyaculación así que esa es otra de las “licencias”. Con ellas sucede algo similar, en muchas cintas aparece el squirting o eyaculación femenina que sí, existe, pero la mayoría de las mujeres no mojan la cama ni tienen el efecto cascada que muchos hombre imaginan.

Las posiciones más vistosas.

No son forzosamente las más placenteras aunque en la pantalla veamos el rostro de la mujer gimiendo de placer. Lo que hacen los actores son coreografías muy bien ensayadas que en ocasiones parecen acrobacias de circo. Intentarlas sin entrenamiento te provocará una contractura, no un orgasmo.