Tener un encuentro sexual en la playa es una fantasía tan popular en hombres y en mujeres que hasta ha dado nombre a una bebida: Sex on the beach. ¿Te suena? ¿Lo has probado ya? Las películas de Hollywood se han encargado de retratar lo romántico y bonito que resulta acurrucarnos en la arena con las olas reventando como música de fondo y la luna y las estrellas iluminando el rostro de la persona amada y… Pero, oh decepción, en la vida real es mucho menos glamuroso (y más peligroso) de lo que parece en el cine. ¿Por qué pasa esto?

Para empezar porque frotarse con arena solo parece una buena idea si estás pensando en una exfoliación en profundidad y francamente hay partes de tu cuerpo que no necesitan una, ni media. Claro, existe la opción de poder recostarse sobre una toalla, pero difícilmente van a lograr la estabilidad necesaria y la arena se abrirá camino donde estén ustedes.

Además de la incomodidad y de la irritación que supone tener relaciones sexuales en la playa, este contacto con la arena puede enfermarte ya que, si entra en la vagina, lo hará con todos los microorganismos que en ella habiten. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Environmental Science and Technology hace unos años, el 91% de las playas revisadas mostraron niveles detectables de enterococo, que se trata de un tipo de bacteria que puede provocar infecciones en el tracto urinario, diverticulitis y meningitis.

Ahora que ya lo has pensado detenidamente, ya has tomado la decisión y piensas “bien, renuncio al sexo en la playa porque todavía ¡tengo la piscina!” Pues lamento tener que ser yo la que también desinfle esta fantasía porque, aunque parezca lo contrario, el sexo en la alberca no tiene nada de sencillo. Voy a contarte un par de cosas que quizá no habías tenido en cuenta: Es difícil mantener la lubricación debajo del agua y el condón puede dañarse con los químicos que se utilizan para limpiarla. Además, el cloro y demás sustancias también pueden alterar el pH natural de la vagina, volviéndola más susceptible a las infecciones. Y también tienes que tener en cuenta que si el mantenimiento de la piscina no es el adecuado, estas se vuelven un caldo de cultivo perfecto para bacterias. Infecciones gastrointestinales, respiratorias y neumonía pueden ser algunas de las consecuencias.

El sexo en la playa, ¿te sigue pareciendo una buena idea?