Aprende a disfrutar tu soledad

El inglés tiene dos palabras para definir la soledad. Por un lado está “Solitude” que se refiere a un soledad escogida y que se disfruta y en el otro lugar tenemos “Loneliness” que se refiere a la soledad amarga, aquella en la que sientes un vacío que llega hasta lo más hondo de tu ser. Esa es la que tememos. Muchas de las cosas que hacemos son por evitar la soledad que nos produce vacío, esa que nos hace sentir solos.

Aprender a vivir contigo mismo hará que no te sientas solo. Para ello es necesario ver en la soledad a un buen compañero y aliado, en el que puedas mirarte y que te otorgue un centro de gravedad sólido. Antes de reinventarnos y para no acabar ni en el lugar erróneo ni con la persona equivocada, tenemos que aprender a vivir con nosotros mismos y con nuestra soledad. 

¿Cómo aprender a vivir con la soledad?

Hay quien dice que a la soledad hay que enfrentarla. Dicho así suena como algo negativo. Yo prefiero. utilizar el término abrazarla. Mejor aceptarla poco a poco que evitarla y tenerle miedo. Si no aprendes a vivir con ella, la mayoría de tus decisiones se enfocarán en evadirla.

Seguro que tras leer las últimas publicaciones que he ido haciendo (que puedes encontrar en la etiqueta #Desahógate) te habrás dado cuenta que muchos de tus miedos están basados en una baja autoestima. ¿Qué tiene tu propia compañía que no te gusta? ¿Por qué te duele tanto sentirte solo? ¿Para ti la soledad es sentirte rechazado? ¿No sentirse querido? ¿Qué hay detrás de la soledad que temes tanto?

Te propongo un ejercicio. Todos los días dedícate un tiempo a estar solo, sin distractores. Sin teléfonos, libros, nada. Túmbate y dirige tu atención hacia aquello que más miedo te da. Al fondo de esa soledad, de eso que temes tanto. Encuéntrate en esa soledad. Abrázala y permanece en ella, no te vayas, no la dejes. Llora si es necesario hasta que te encuentres a ti mismo y te sientas a gusto, no por estar solo sino por estar disfrutando de tu propia compañía. Si haces de este ejercicio un hábito, te darás cuenta que poco a poco buscarás más momentos para estar contigo mismo, para abrazarte emocionalmente. También verás cómo se modifican las dinámicas que generas a tu alrededor, especialmente con tu pareja. Cuando sientas que te tienes y amas tu soledad, te será mucho más fácil tomar decisiones correctas. El amor propio es uno de los grandes motores de cambio.