Si no quieres echar a perder tu relación ni vivir con arrepentimientos por malas decisiones en el terreno sexual, presta atención a estos cinco puntos: 

 

No hagas lo que no quieras hacer

Sobre tu cuerpo decides tú. No importa si es una relación casual o tu pareja de años, nadie debe presionarte para que te involucres en una actividad sexual que no te apetece. Si alguien lo hace, denúnciale porque eso es una agresión sexual.

No lo uses como moneda de cambio

Si utilizas el sexo como arma para castigar o regalo para premiar una acción de tu pareja, servirá para aumentar el estrés en la relación y objetivar el sexo quitándole parte de su encanto. La verdadera intimidad va más allá del contacto físico y para que se logre, dos individuos tienen que conectar a niveles más profundos. Esto difícilmente se dará si el sexo se convierte en una expresión de aprobación o de condena.

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No lo confundas con amor

El sexo y el amor pueden ser complementarios pero jamás sinónimos. La pasión y el deseo al comenzar una relación pueden hacer que los confundamos pero lo cierto es que el amor es un sentimiento que se alimenta sí, del sexo, pero también de muchos otros factores como la comunicación, el respeto, la admiración, etc.

No descuides el post

Es un momento ideal para fortalecer los lazos que te unen a tu pareja, aprovechando la explosión de químicos que se liberan en el cerebro durante el orgasmo. Muchas veces basta con abrazarse un rato sin hablar, para decirlo todo. Por favor evita agarrar el celular o voltearte para dormir.

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No dejes de protegerte

Nunca está de más decirlo: tu salud es tu responsabilidad. Si no quieres embarazarte, utiliza un método anticonceptivo. Si te involucras en alguna actividad sexual de riesgo, no olvides el condón. Además, practícate exámenes de detección de ITS con regularidad y no dudes en pedirle a tu pareja que haga lo mismo.